08 enero 2017

"Oir, ver y tallar" de Humberto Abad

Humberto Abad, junto a 'Mama'. - Raúl OchoaComo el vigía que se encarama a una de sus esculturas, Humberto Abad se sube a los tacones, observa la realidad desde su estudio y la interpreta gubia en mano. Ve el mundo con dureza y dulzura, según vengan dadas, pero siempre con un punto de humor y otro de fantasía que atrapa a pequeños y grandes y traslada a sus esculturas creando un universo nuevo. Sesenta y una piezas dan forma a Oír, ver y tallar, la exposición que reúne cinco años de trabajo en el Arco de Santa María hasta el 15 de enero
Variopinta como la sociedad que refleja es esta colección. El artista se deja llevar por la ola. Abofetea sin miramientos durante los momentos más duros de la crisis inspirado en El cuerno de la abundancia y templa la mirada para hacerse eco de la indigencia. Reivindica una izquierda condenada al diálogo y advierte con dulzura de la necesaria acogida a las personas que huyen de su país y buscan un lugar donde hacer su nido. La obra está impregnada de todo lo que ha pasado estos años, pero disimulada con la creatividad y con notas de humor para compensar.La mirada de Humberto Abad no es la del resto de mortales. 
La realidad se le insinúa sin remedio, pero sus ojos ven más allá de sus curvas. Un bolso puesto encima de una mesa puede ser una montaña rusa, las manos de un presentador de televisión entrelazadas tornan en una cremallera y las alas de una mariposa aletean como orejas humanas.