29 enero 2017

San Lesmes

San Lesmes nació durante el primer decenio del siglo XI en Loudun (Francia), ciudad hermanada con Burgos. Tras un periodo militar, comienza una peregrinación a Roma con el objetivo de hacerse monje. Difundida su fama y milagros, Constanza de Borgoña, segunda esposa de Alfonso de Castilla, lo invitó a Burgos para introducir la liturgia romana en sustitución de la mozárabe. El futuro santo funda en Burgos el monasterio benedictino de San Juan Evangelista y juega un papel fundamental en el saneamiento de la ciudad. Incluso hoy todavía son reconocidos sus conocimientos sobre ingeniería y sus famosas construcciones arquitectónicas y de mejora del alcantarillado y aguas salubres, llegando a asesorar al concejo sobre cómo lograr la desecación de la zona pantanosa de los Vadillos mediante esguevas.
Pero lo que más recuerdan los burgaleses de San Lesmes es que era un hombre fraternal que realizó una gran labor ayudando a los peregrinos que recorrían la Ruta Jacobea. Su virtud y poder de convicción se mostraron durante la reconquista de Toledo en el siglo XI (1085), cuando el ejército castellano no se atrevía a cruzar el río Tajo. Cuenta la historia que, entonces, San Lesmes, montado en su pollino, se lanzó en medio de la corriente arrastrando tras de sí a toda la tropa. Murió en Burgos el 30 de enero de 1097. Entonces el templo de San Juan cambió su titularidad por el de San Lesmes y la ciudad de Burgos lo nombró su patrono.