09 julio 2017

Exposición fotográfica de Rubén Gadea

Resultado de imagen de ruben gadea burgosComo si de un agente de la célebre serie El Ministerio del Tiempo se tratara, Rubén Gadea ha abierto la puerta al Burgos de finales del siglo XIX y primeros del XX para comparar aquella ciudad con la actual. El resultado de su expedición viste las paredes de la sala de exposiciones del Teatro Principal hasta el 30 de julio. Una curiosa colección que superpone fotografías antiguas sobre las mismas vistas actuales. Blanco y negro sobre color.
Todo empezó después de conocer experiencias similares realizadas en distintas localidades europeas y ver en el Archivo Municipal fotografías de Alfonso Vadillo (1878-1945) y Juan Antonio Cortés (1851-1944). Se le encendió la bombilla. Realizó seis piezas. Gustaron. Y desde Castilfalé le animaron a seguir con el proyecto hasta completar 14 imágenes del primero y 12 del segundo. Y la conclusión a la que llega el autor y constata el visitante tras seguirle en esta expedición es que la ciudad no ha cambiado tanto.
Se nota mucho el paso del tiempo en la plaza del Rey San Fernando, que perdió el palacio arzobispal y también el transformador de luz que tenía plantado en el medio; algo menos en la plaza Santo Domingo, en la que tampoco aparece la fuente que existía al lado del palacio de la Diputación; o en el de Justicia, que hace poco se quedó sin su flamante escalinata.
Intactas se mantienen las vistas de la fachada de la Casa del Cordón desde la plaza de la Libertad, el Palacio de Capitanía desde Laín Calvo, el arco de San Juan con la calle del mismo nombre al fondo o la estampa del puente de San Pablo, el Teatro Principal y la Catedral desde el actual paseo de Atapuerca.
La cosa cambia si la mirada va más allá del urbanismo. La vestimenta, los medios de locomoción y las costumbres del pasado distan mucho de la actualidad.
Atrás quedó la venta de productos agrícolas en la plaza de Vega, la señora que sacude una manta en el mercado de Santo Domingo está a años luz del joven absorto en su teléfono móvil y el carro tirado por caballos que sale del Espolón deja paso a los coches que ahora circulan por la calle Santander... Tampoco se parecían los arcos de luminarias festivas que deslumbraban en el paseo Marceliano Santa María a las bombillas que ahora salpican los plátanos del Espolón.