09 diciembre 2018

Exposición de Guillermo Sedano

La trayectoria de Guillermo Sedano está marcada por la nieve y la belleza de la naturaleza. - Israel L. Murillo
Guillermo Sedano
Guillermo Sedano burla a la realidad, conjura al misterio y baila con la soledad en la bacanal de nieve que es "El último invierno". Han pasado tres años desde la última exposición del pintor medinés en la capital, la carretera deja paso al río y la figura humana desaparece completamente, pero se mantienen las enigmáticas ausencias y presencias y la carga poética y dramática que ya destilaban sus anteriores trabajos. Ahora la nieve es la reina absoluta. Apenas dos apuntes sobre lo que pasa cuando esta se retira. Apenas unos rayos de sol que deslumbran al visitante cuando camina entre los árboles y le brindan unos minutos de plácida serenidad. Los únicos. El resto del tiempo vendrá marcado por el inquietante silencio que recorre las 40 pinturas que visten las paredes del Consulado del Mar hasta el 19 de diciembre.
En la casa que lucha por dejarse ver en medio de la niebla escoltada por desnudos árboles que tiritan de frío. En el humilde puente que salva dos orillas. Dos mundos. En el camino que se pierde en el bosque sin descubrir qué aguarda en el recodo.
Es esta la escenografía en la que se erige poderoso el árbol. Sedano le toca con su varita mágica y le otorga la condición de personaje principal de la historia. «Me parece un elemento muy bello y elegante y estos últimos años ha cogido protagonismo». Es testigo no mudo del paso del tiempo. El director juega con los planos. Se regodea en el tronco que enraíza en la tierra, deja que se pierdan en medio de la ventisca, los dibuja de cuerpo entero como galanes de cine que se recortan en la niebla.
Su "partenaire" en esta película es el río. Sus aguas discurren unas veces desbocadas, sin mirar a los lados, sin piedras ni guijarros que las frenen, y otras siguen su curso sin alterarse, ajenas a su sonido helador, juguetonas, sabedoras de que irremediablemente llegarán a la meta.
Podría ser este filme un documental. Un registro de la realidad del autor. La nieve tiene pocos secretos para Guillermo Sedano. Convive con ella a diario en las Merindades, se aúpa a su caballete caprichosa, de su mano ha salido victorioso de reconocidos concursos de pintura nacionales y hace ya tiempo que sus destinos son solo uno.
Pero que el creador esté cada vez más cerca de desvelar el misterio que esconde la nieve no aleja la inquietud ante lo desconocido del espectador, que se ajustará las solapas del abrigo, sentirá un díscolo escalofrío e, incluso, mirará a los lados mientras camina entre estos imponentes óleos, algunos de 180x180 o de 195x146 centímetros. Quizás se destense cuando se tope con la primavera, que aparece tímida entre los hayedos de "El último invierno".
La exposición podrá verse en el Consulado hasta el 19 de diciembre.