14 abril 2020

Teatro. "Don Juan Tenorio" de José Zorrilla

La historia toma lugar en Sevilla, durante el Siglo de Oro. Un año después de hacer una apuesta para ver quién podría ser más malvado y mujeriego, don Juan Tenorio y don Luis Mejía se reúnen en un hotel para comparar sus hazañas. Tras contar los muertos en batalla y mujeres seducidas, está claro que don Juan es el ganador. Los rivales deciden hacer una nueva apuesta, y don Juan le asegura a don Luis que le quitará a su prometida, doña Ana de Pantoja y que además conquistará a una novicia (va para monja).
Al enterarse del desafío, el Comendador don Gonzalo de Ulloa, padre de doña Inés, quien está en un convento y destinada a casarse con don Juan, niega su consentimiento y deshace el compromiso.
Don Juan le escribe una carta de amor a doña Iñés y luego la rapta del convento, donde había vivido desde la infancia, y ambos terminan enamorándose locamente. Don Luis y don Gonzalo llegan a la casa de don Juan y se enfrentan a él en un duelo, pero los dos terminan muertos, por lo que don Juan huye a Italia.
Tras cinco años, don Juan vuelve a Sevilla y visita el cementerio donde están enterrados don Luis, don Gonzalo y además doña Inés, quien murió de pena al saber que no podía estar con su amado don Juan. Doña Inés también ha hecho una apuesta, pero con Dios: si ella logra el arrepentimiento del don Juan antes de su muerte, los dos se salvarán, pero si no lo consigue se condenarán eternamente. Don Juan regresa a su casa y allí le aparece el espíritu de don Gonzalo para intentar conducirlo al infierno, pero entonces llega el espíritu de doña Inés y le ruega a don Juan que se arrepienta. La novicia gana la apuesta y los dos suben al cielo rodeados de ángeles, cantos e imágenes celestiales.
El drama está dividido en dos partes. La primera, que se divide en cuatro actos y transcurre en una sola noche, es comedia de capa y espada, y cuenta la historia del libertino. La segunda parte, que se divide en tres actos y también transcurre durante una sola noche, es meditabunda, lenta. Zorrilla emplea un castellano moderno, pero salpicado con arcaísmos, así como el italiano en algunas partes de la obra.