09 junio 2020

1918: gripe española

La pandemia de 1918 en la frontera del Bidasoa | El Diario Vasco
Gripe española de 1918
Suspender y aplazar fiestas populares y ferias de ganado, abstenerse de permanecer en locales cerrados, mal ventilados donde se reúne mucha gente como tabernas y cafés, extremar la limpieza de las casas, dar prioridad a la ventilación de estas. Estas recomendaciones sanitarias han sido útiles para combatir la covid-19 pero ya lo fueron hace más de 100 años, concretamente en 1918, cuando la provincia de Burgos se enfrentó a otra pandemia, la conocida como gripe española. Que no confunda su nombre, su origen, según apuntan las principales hipótesis, se registró en Estados Unidos poco antes de la primavera de 1918 por un virus de gripe aviar que comenzó a circular entre los humanos.

Fue en septiembre de 1918 cuando se publicó por primera vez en los medios de comunicación de la época que la gripe estaba circulando por la provincia burgalesa, según ha podido saber Jesús Cámara Olalla, quien ha estado investigando sobre la respuesta del partido judicial de Salas de los Infantes en ese momento de su historia. A raíz de esta investigación, Jesús Cámara Olalla ha elaborado el artículo: 'La gripe de 1918 en el partido judicial de Salas de los Infantes'.

Las medidas restrictivas han conducido, sin duda, a una recesión en la economía pero en otras pandemias han demostrado ser útiles no solo para frenar la enfermedad si no para allanar el terreno de la recuperación económica. La gripe española demostró que las regiones que adoptaron medidas de control sanitario mayores y antes sufrieron una recesión económica similar al resto pero se recuperaron antes.

Por ello, un paseo por la respuesta que dio la provincia burgalesa a esta pandemia que nos desafió hace más de un siglo puede ayudarnos a afrontar el momento actual. En septiembre de 1919 según ha podido saber por la prensa, la gripe se había propagado entre los soldados de la guarnición militar de Burgos. La enfermedad estaba completamente dispersa en este grupo pero no se había informado antes buscando evitar la alarma social. El hacinamiento de los cuarteles y la poca limpieza e higiene de estos lugares ayudaron a que se propagara rápidamente.

La gripe no se quedó en los cuarteles y llegó a la población civil, fue un obrero de la vía de ferrocarril el que llevó la gripe hasta Villaquirán de los Infantes. Igualmente, los jóvenes de Los Balbases se acercaron a las fiestas de Villaquirán en el mes de septiembre de ese año 1919. De esta forma, unos 800 de los cerca de 1.200 habitantes que tenía por entonces Los Balbases acabaron contagiados.