19 junio 2020

El vínculo entre Burgos y Buenos Aires emerge frente al vandalismo

Daniel de la Rosa, Cristino Díez e Ignacio González, ayer, durante la inauguración del nuevo barco de Juan de Garay.
Daniel de la Rosa, Cristino Díez e Ignacio González
De todo ha visto y padecido, a lo largo de los últimos 40 años, la réplica escultórica del barco de Juan de Garay ubicada en la plaza de España. Víctima de actos vandálicos, e incluso del robo de uno de sus mástiles de bronce en noviembre, ha tenido que ser sustituida en dos ocasiones. Tras la primera reparación integral en el 98 por parte de Bruno Cuevas, coautor del monolito original junto a su hermano, ahora le ha tocado el turno a otro insigne artista de la ciudad: Cristino Díez.

En principio, la idea del Instituto Municipal de Cultura era «restaurar» al anterior modelo. Sin embargo, cuando Díez procedió a desmontar el barco comprobó que se encontraba totalmente destrozado por todos los lados. Poco podía hacer porque faltaban casi todos los mástiles y el casco estaba reventado. La solución más factible, y también la más cara, era realizar una fundición. 

Quitando hierro al asunto, nunca mejor dicho, Díez considera que su propuesta no es una cosa del otro mundo. En realidad sí lo es, al menos en cierto modo, porque refleja la exploración constante, hace siglos, de un enigmático y bello continente. Lo bonito, por encima de todo, es que representa la filosofía de dos ciudades que a día de hoy mantienen una estrecha relación. De hecho, el embajador de Argentina a principios de la década de los 80 no dudó en asistir a la inauguración de esta escultura que los hermanos Cuevas regalaron a la ciudad.