06 junio 2020

Playa Pita

Son muchos los pueblos y ciudades que cuentan con maravillosas playas de interior situadas en lugares preciosos. Playa Pita, la playa de Soria, está situada en el Embalse de la Cuerda del Pozo, en Abejar.

Llegar hasta este fantástico lugar rodeado de montañas, pinares extensos, riachuelos y robledales es muy fácil. Playa Pita se ubica a apenas 45 kilómetros de Soria capital, y se accede desde la N-234 Soria-Burgos hasta llegar a Abejar. Una vez allí se debe tomar la carretera que va desde Abejar a Molinos de Duero, y en pocos kilómetros se ve el cartel que anuncia el Embalse de la Cuerda del Pozo o también llamado Embalse de la Muerda.

La zona recreativa de Playa Pita es una playa fluvial rodeada de un cuidado bosque de pinos. Su orilla está compuesta por arena, como las playas de verdad y además, dispone de numerosos servicios como alquiler de patines y embarcaciones, zona de mesas entre los pinares para degustar ricas comidas, restaurante que sirve desde comidas a helados, cafés y refrescos; zona de columpios para los niños pequeños, fuentes de agua potable, zona de aparcamiento y baños públicos. En verano cuenta, además, con un servicio de socorristas.

La temperatura del agua suele ser fresquita, pero en días de mucho calor se agradece. Es aconsejable ir con cangrejeras para evitar dañarse los pies con el fondo, y es necesario extremar las precauciones a la hora de tomar un baño. Es un pantano y se crean muchas corrientes, sobre todo en el centro del mismo, por lo que se recomienda no ir a nado lejos de la orilla y tener cuidado al tirarse desde las rocas al agua, ya que hay zonas más profundas que otras.

En definitiva, Playa Pita es un lugar perfecto para disfrutar del verano, pero también en cualquier otra época del año, ya que cuenta con varios senderos y rutas para realizar en familia.

El origen del topónimo es realmente curioso. Todo comenzó hacia el año 1954 cuando el entonces director del Instituto Nacional de Previsión, Ramón Pita Las-Santas, que decidió instalarse un verano con una tienda en la orilla que hoy conocemos como la Playa Pita. Con el transcurso del tiempo, él y su familia fueron apreciando aquel lugar en mayor medida, y fueron difundiendo entre las amistades y vecinos aquella forma tan económica y ecológica de disfrutar del verano.